Lucas 22, 14-20 Cuando llegó la hora, se puso a la mesa y los Apóstoles con él. Y les dijo: Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que no la volveré a comer hasta que tenga su cumplimiento en el Reino de Dios. Y tomando el cáliz, dio gracias y dijo: Tomadlo y distribuidlo entre vosotros; pues os digo que a partir de ahora no beberé del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios. Y tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Esto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros. Haced esto en memoria mía. Y del mismo modo el cáliz después de haber cenado, diciendo: Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros
Mi reflexión por si puede resultar útil. “Haced esto en memoria mia”
Y en su memoria se ha realizado durante tantas veces y en tanto tiempo que solo de pensar en cifras impresiona. Pero no quiero ahora entrar en situaciones más o menos numéricas, sino en cosas de amor. Por ejemplo ¿Cómo esta mi corazón de abierto para admitir a Jesús’? Me esfuerzo por estar cada día un poquito más cerca de él?
Jesús toma el cáliz, cuyo significado bien conoce y nos invita a dar gracias en memoria suya. También nos invita a compartirlo, también con todo lo que lleva implícito. Jesús el sumo sacerdote instituye el sacerdocio a darles este legado a sus apóstoles ¿Cómo veo yo a los sacerdotes? ¿Representan a Jesús?
Jesús puede ver nuestros corazones y sus fluctuaciones. Nos juzga por el amor en nuestras vidas, y por nuestros esfuerzos para amar. Al final de nuestras vidas Dios no sólo verá la bondad del corazón con el que vivimos….
En cualquier día siempre podemos pensar en algo por lo que estamos agradecidos. Al dar las gracias, el espíritu de la alegría y de la bendición fluirá hacia y a través de nosotros y nosotras.. Tú me invitas a mirar hacia mi interior hacia mi corazón. Líbrame de poner la ley sobre el amor.
Teresa de Jesús
Una persona [ella misma], día de Pascua del Espíritu Santo, estando en Écija, acordándose de una merced que había recibido de Nuestro Señor una víspera de esta fiesta, deseando hacer una cosa muy particular por su servicio, le pareció sería bueno prometer de no encubrir ninguna cosa de falta o pecado que hiciese en toda su vida desde aquel punto, teniéndole en lugar de Dios, porque esta obligación no se tiene a los prelados, y también hacer todo lo que le dijese, que no fuese contra la obediencia que tenía prometida. Y aunque se le hizo áspero al principio, lo prometió. La primera cosa que la hizo determinar fue entender hacía algún servicio al Espíritu Santo. La segunda, tener por tan gran siervo de Dios y letrado a la persona que escogió, que daría luz a su alma y la ayudaría a más servir a Nuestro Señor. De esto no supo nada la misma persona hasta después de algunos días que estaba hecha la promesa. Es esta persona el Padre fray Jerónimo Gracián de la Madre de Dios. (Cuentas de Conciencia, 23 de mayo de 1575)
