El sábado día 5 de mayo de 2018, tuvo lugar en nuestra Parroquia de Santa Teresa de Jesús a las 19.30 horas la Solemne Misa Mayor, cantada por la Coral “Lo Rat Penat”, en la que tuvo lugar el nombramiento y la imposición de medallas a los miembros de la Cofradía de la Virgen de los Desamparados que ha iniciado con fuerza su andadura en nuestra Parroquia. También tuvo lugar la Bendición del nuevo Manto de la Virgen.

La Cofradía está compuesta inicialmente por 92 miembros y en cuya Junta, además de nuestro Párroco D. Antonio Todolí, figuran: Dª Mª Teresa Mocholí Navarro, D. Juan Carlos Serrano Martínez, D. Clodoaldo Zambuino Mizón y Dª Virginia Navarrete Torregrosa.

Lecturas

Las lecturas correspondientes a la Eucaristía fueron las del Domingo día 6 y fueron leídas por miembros de la Cofradía:

1ª lectura: Hechos de los Apóstoles, 10 25-48

Evangelio: San Juan, 15 9-17

Todas ellas se pueden oír en los audios correspondientes. No obstante, se detalla aquí el Evangelio, una breve reflexión general y la reseña de la homilía de nuestro Párroco.

EVANGELIO DEL DÍA:

Jn 15,9-17: Permaneced en mi amor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.

Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.

Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Palabra del Señor.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de este domingo el Señor nos hace una llamada fuerte al amor, comienza declarándonos su gran amor, “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo”. Una fe vivida en el amor y un amor que busca la voluntad del amado busca agradarle siempre, desde aquí se puede entender la obediencia como entrega máxima de amor, siendo fiel a la Palabra del Señor, esto hace que aquella comunión de vida con el Señor que se presupone para que se cumplan las promesas que él hace a sus discípulos. Numerosos santos han subrayado en sus escritos este aspecto. “Ama y haz lo que quieras” (San Agustín). “Jesús no tiene necesidad de nuestras obras, sino solamente de nuestro amor” (Teresa de Lisieux).

Para las pistas de meditación de hoy, os propongo la homilía del Papa, San Juan Pablo II, del domingo 28 de mayo de 2000, donde comenta este pasaje: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor” (Jn15, 9). Cristo, la víspera de su muerte, abre su corazón a los discípulos reunidos en el Cenáculo. Les deja su testamento espiritual. En el período pascual, la Iglesia vuelve sin cesar espiritualmente al Cenáculo, a fin de escuchar de nuevo con reverencia las palabras del Señor y obtener luz y consuelo para avanzar por los caminos del mundo…

…Las palabras que nuestra Iglesia escucha hoy de los labios de su Señor son fuertes y claras: “Permaneced en mi amor. (…) Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 15, 9. 12). ¡Cómo no sentir particularmente “nuestras” estas palabras de Jesús!…El amor es exigente. Cristo dice: “Nadie tiene amor mayor que el que da la vida por sus amigos” (Jn15, 13). El amor llevará a Jesús a la cruz. Todo discípulo debe recordarlo. El amor viene del Cenáculo y vuelve a él. En efecto, después de la resurrección, precisamente en el Cenáculo los discípulos meditarán en las palabras pronunciadas por Jesús el Jueves santo y tomarán conciencia del contenido salvífico que encierran. En virtud del amor de Cristo, acogido y correspondido, ahora son sus amigos: “Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer” (Jn 15, 15).

Reunidos en el Cenáculo después de la resurrección y la ascensión del divino Maestro al cielo, los Apóstoles comprenderán plenamente el sentido de sus palabras: “Os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure” (Jn15, 16). Bajo la acción del Espíritu Santo, estas palabras los convertirán en la comunidad salvífica que es la Iglesia. Los Apóstoles comprenderán que han sido elegidos para una misión especial, es decir, testimoniar el amor: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor”.

Esta consigna pasa hoy a nosotros: en cuanto cristianos, estamos llamados a ser testigos del amor. Este es el “fruto” que estamos llamados a dar, y este fruto “permanece” en el tiempo y por toda la eternidad.

En la Homilía (cuyo audio está aparte), D. José Antonio, incidió además del Evangelio (“Como el Padre me ha amado, así os he amado yo”; la vida del cristiano no es fácil, porque amar como nos pide Jesús, no es fácil. De María debemos aprender. Decía un poeta anónimo de la Edad Media, algo muy difícil de entender: “Amar es hacer un pacto con el dolor”. María lo sabe: No se puede amar si no hay renuncia de uno mismo. En nuestro caso a todo lo malo que hay en nosotros: egoísmo, orgullo, falsa sabiduría…; con posterioridad desgranó los tres objetivos que deben tener todos los miembros de la Cofradía de la Virgen ahora formada. A saber: 1º Una unidad entre todos los cofrades que debe ser potenciada y practicada entre todos, 2º Saber vivir y enseñar el amor según el modelo de María, ser esclavos de la Esclava del Señor, potenciar todas las fiestas dedicadas a la Virgen en contra de las corrientes actuales, sin creer que la advocación nuestra es mejor que las de las otras Cofradías (todas las advocaciones de la Virgen tienen el mismo sentido y valor), y 3º Compromiso de cuidar y mantener el altar que alberga en nuestra Parroquia a la Virgen de los Desamparados, Patrona de todos los valencianos.

Bendición de las medallas y el manto de la Virgen e imposición de medallas:

La Eucaristía continuó con la lectura de los nombres de todos los Cofrades, por parte de la Secretaria de la Cofradía y con la bendición de las medallas, del manto de la Virgen y el nombramiento e imposición de medallas a todos los miembros de la Cofradía.

Oración de los fieles:

Dos de las cofrades, elevaron al Señor, las peticiones por las necesidades de la Iglesia, del mundo y de todos los fieles.

Ofrenda del pan y vino y Ofertorio:

Dos de los cofrades ofrecieron el pan y el vino que después se convertirían en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor.

Colecta:

Varios fieles recogieron la ofrenda simbolizada en la entrega de bienes terrenales, para las necesidades de la Iglesia.

Bendición y felicitaciones:

Don José Antonio terminó la Eucaristía agradeciendo a todos los presentes, al Coro “Lo Rat Penat” y en especial a los Cofrades de la Virgen, su participación en un acto tan señalado.