Jerusalén,

 

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Una parte de nuestra comunidad se encuentra estos días en los santos lugares. Por cada sitio que pasan se acuerdan y hacen oración pidiendo por nosotros, se sienten privilegiados del Señor por encontrarse por aquellos sitios, por los que en su día anduvo Jesús.

Son, nos dicen, unos sentimientos, un poco comparables a los que en la transfiguración debieron vivir Pedro, Juan y Santiago. Algo así como lo que uno siente cuando ha pasado unos días en unos ejercicios reflexionando sobre Jesús y su vida y no quisiera marcharse de allí.

Han tenido la previsión de realizar este viaje después de vivir la Semana Santa en la Parroquia y llevan todas las lecturas y reflexiones muy recientes en sus cabezas al visitar el Monte de los Olivos en Belén, o el Huerto de los Olivos rememorando la oración de Jesús y su prendimiento, fue fácil y natural

Después fueron a visitar el Monte de los Pastores y allí conocieron como Dios se muestra a los humildes,  a los sencillos, a los humildes de corazón y como nace en la Iglesia de la Natividad en un pesebre, entre suciedad de animales, tan lejos de nuestras interpretaciones

Ante esta sensación de que por allí ha pasado Jesús, el corazón se empequeñece, rezas y oras poco menos si como en el mismo cielo estuvieses, y tal parece que de un momento a otro lo vas a encontrar, mirándote con esa mirada suya profunda y limpia diciéndote, “el que quiera seguirme tome su cruz y sígueme”

Todos dimos gracias a Dios por estar allí, prometimos y pedimos muchas cosas y obtuvimos la sensación de la respuesta de Jesús “Mi carga es leve mi yugo es suave. Y yo lo llevaré contigo, solo cargarás la mitad. Animo coge fuerzas”

Nuestro sentimientos fueron de paz y serenidad interior, con Jesús somos felices. Adjunto remitimos reportaje fotográfico de los sitios visitados