El pasado 25 de Mayo recibíamos la noticia de la muerte de Sor Manuela, una Hija de la Caridad que había dedicado la mayor parte de su vida vocacional a servir a los enfermos en el Hospital Sanjurjo, que posteriormente recibió el nombre de Dr. Peset.  Llegó a nuestro barrio el 15 de Noviembre del año 1954, venía con la experiencia gozosa de haber estado cuidando a los niños de la Casa Cuna de Sevilla. Sor Manuela era una mujer de convicciones y fiel a sus compromisos sabía que la Providencia se manifestaba a través de la obediencia y por eso pronto se situó en medio de sus compañeros de trabajo y de sus hermanas con total disponibilidad; lo que propició una muy bonita relación entre todos.

No ha sido difícil ver a Sor Manuela durante los 61 años que ha vivido en este barrio, en esta comunidad Parroquial; como digo verla caminando de un lugar a otro siempre con una única finalidad prestar algún servicio: en el hospital, en las casas que Vivian ancianos y enfermos que tenían alguna necesidad y como no, también en comunidad. Ella estaba atenta a todo, a las soledades, a las necesidades materiales y a las espirituales, su voz cálida era un bálsamo para las personas que agobiadas por las diversas situaciones acudían a ella para poder desahogarse. Ella siempre discreta y sabiendo guardar silencio de aquello que había escuchado en confidencias, pronto fue el paño de lágrimas de los que sufrían.

Pero Sor Manuela como buena Hija de la Caridad también disfrutaba de un muy sano sentido del humor; actitud que también cultivaban nuestros fundadores; era muy agradable en momentos de relajación y descanso, lo hemos podido comprobar. Sor Manuela fue muy alegre, con una sonrisa siempre dispuesta y unos ojos siempre vivos. Compartió su vivencia de Jesucristo y amor a la Stma. Virgen siempre que tuvo ocasión y nunca dejo de rezar por todos los que le pedían oraciones. Dios la quiso llamar y ella respondió con generosidad.

Tuvo 4 hermanas Hijas de la Caridad y una que permaneció en la casa familiar, dos hermanos y siempre mostró gran cariño por todos ellos, así como por sus sobrinos y sobrinas. Persona entrañable y bondadosa, Sor Manuela quedará siempre en nuestro recuerdo agradecido por su fidelidad vocacional y su generosidad personal.

Por ello, desde una actitud agradecida, el domingo día 3 de Junio, festividad de Corpus Christi y dentro de la celebración en la que veneramos al Santísimo Sacramento del Cuerpo de Cristo, don que Sor Manuela recibió con humildad y veneración nos uníamos en plegaria por su eterno descanso y en acción de gracias al Señor por su vida, larga y fecunda. D.E.P

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SOR MANUELA IGLESIAS GARCÍA